Acerca de la Caza en España

Acerca de la Caza en España

El 26 de febrero de este año 2019 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León emitió un auto que paraliza el ejercicio de la caza en toda la Comunidad Autónoma. Que unos jueces suspendan el ejercicio de la caza en toda una Comunidad Autónoma supone una victoria sin precedentes para quienes sostenemos que la caza deportiva en España debería desaparecer. Desde aquí nuestro reconocimiento al Partido Animalista PACMA por haber logrado que se emita un auto judicial que, por primera vez, considera a la fauna silvestre como un bien a proteger, por encima de los intereses económicos que hay detrás del ejercicio de la caza.

El auto dice que la práctica cinegética y las medidas de gestión aplicadas por la Junta de Castilla y León no cuentan con la información relativa a los niveles poblacionales de las especies que son objeto de caza, tal y como establece la Directiva Europea 92/43/CEE del Consejo de 21 de mayo, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna silvestre. Asimismo, el auto destaca la importancia que hay que dispensar a la fauna silvestre y su protección, por encima de la utilidad que se pueda obtener de la misma. La declaración de especies cinegéticas que figura en el Decreto 32/2015 de 30 de abril de la Junta de Castilla y León, carece de estudios científicos que avalen la concurrencia de los tres presupuestos exigidos por la Unión Europea, a saber, los niveles poblacionales, la distribución geográfica y el índice de reproductividad de las especies.

Se trata de una medida cautelar, pero supone un primer paso y un importante avance hacia lo que debería ser un país libre de caza, como ya lo son Costa Rica, Colombia y varios países de África, en los que la protección de la fauna salvaje es prioridad de Estado. Estos países viven del Ecoturismo, y gracias a él se están salvando de la extinción a multitud de especies, tanto animales como vegetales. Sin embargo, aquí en nuestro solar patrio, se matan cada año más de 25 millones de animales salvajes, sólo para la diversión del colectivo de cazadores. ¿Hasta qué punto es ético que millones de aves europeas que acuden a nuestro país para invernar, sean recibidas a balazos?

La caza en España

La caza en España se sustenta únicamente por motivos económicos.

No olvidemos que España es el país europeo con la mayor biodiversidad de Europa, y uno de los que cuentan con la mayor red de espacios protegidos de todo el mundo. Siendo el turismo nuestro principal motor de desarrollo, no se entiende que no se esté aprovechando el enorme potencial que representa nuestro patrimonio natural, un patrimonio cuya conservación debería ser de máxima prioridad. Lejos de eso, nuestros gobernantes siguen empeñados en dejar que el sector de la caza ponga en peligro la supervivencia de multitud de nuestras especies, muchas de ellas europeas. No hace falta recordar que la situación crítica de especies tan emblemáticas de nuestra fauna como el Lince Ibérico, el Urogallo Cantábrico o el Oso Pardo, se debe precisamente a la excesiva presión cinegética que ha «gobernado» España durante décadas.

La caza en España se sustenta únicamente por intereses económicos. En la actualidad hay 332.000 federados y se expiden del orden de 800.000 licencias anuales, lo que nos convierte en uno de los países con más afición a esta práctica de toda Europa. Sin embargo, en apenas 20 años el número de licencias ha bajado considerablemente. Pero, ¿por qué todavía hay tanta afición? Por un lado está la caza «deportiva», que consiste en matar animales por pura y simple diversión, una afición que se disfraza bajo la etiqueta de «gestión». Y por otro lado, está la caza comercial, basada en el turismo de las granjas cinegéticas. Detrás de este execrable negocio se mueven en España más de 3.500 millones de euros cada año, eso sin contar lo que se mueve bajo la economía sumergida, que será mucho más. Entre los grandes abanderados en la defensa de este sector se encuentran banqueros, políticos, propietarios de fincas, grandes empresarios, aristócratas, miembros de la judicatura…, que los últimos años no han cesado en su empeño de atacar cualquier normativa basada en la protección y en la conservación de la Naturaleza. Ni siquiera se han dedicado un mínimo de autocrítica por las «malas prácticas» que se repiten año tras año. Veamos algunos ejemplos recientes de esas «malas prácticas»:

Aquí vemos a un cazador de Sevilla enseñando a su hijo, menor de edad, a cazar aves desde su vehículo. Es importante señalar que las aves abatidas de esta manera tan «instructiva» eran especies protegidas.

Aquí vemos a un cazador riéndose y jactándose mientras patea con extrema crueldad a un zorro que no podía escapar porque tenía una pata amputada. Un ejemplo más de ese «respeto» que dicen tener los cazadores por la naturaleza.

Y este no fue más que otro lamentable episodio de esa «extraordinaria» gestión que ejercen los cazadores sobre nuestro patrimonio natural, un simple «accidente» según ellos.

Estos días estamos viendo cómo el sector de la caza se ha «levantado en armas» en respuesta al auto judicial que ha suspendido la caza en Castilla y León, saliendo a la calle con mensajes apocalípticos como que la suspensión de caza va a suponer un «desastre ecológico y económico», que van a desaparecer cientos de pueblos, que van a proliferar las plagas, que la fauna va a provocar más accidentes de tráfico, que los jabalíes van a invadir las ciudades… Lo más lamentable es ver a los representantes de los principales partidos políticos apoyando estas manifestaciones: PP, PSOE, Ciudadanos, Vox, incluso Podemos.

Veamos algunos de esos «falsos mitos» con los que se intenta justificar la existencia de la caza en España:

  • «La caza es compatible con la conservación de la biodiversidad»: FALSO. Estamos hablando de un sector cada vez más minoritario que disfruta a su antojo de casi todos los espacios naturales, condicionando de forma brutal su estado de conservación, hasta el punto de limitar e incluso impedir el desarrollo de otras actividades humanas mucho menos impactantes como el senderismo, el turismo ornitológico o el ecoturismo. Apenas representa un 1% de la población, sin embargo disfruta del enorme privilegio de disponer para su actividad de un 80% del espacio natural. A los millones de animales que se pierden en el España cada año por el ejercicio de la caza, hay que añadir los otros impactos que genera la caza sobre nuestra biodiversidad: Los vallados cinegéticos, las sueltas incontroladas, la caza furtiva, los venenos, los incendios, la introducción de especies exóticas… La caza está provocando grandes desequilibrios en los ecosistemas, y esto está sobradamente demostrado.
  • «La caza evita la proliferación de grandes plagas y controla las poblaciones»: FALSO. Muchas de esas «superpoblaciones» de las que tanto se quejan los cazadores se deben precisamente a las sueltas en los cotos de caza, a la alimentación suplementaria, y a la nefasta gestión del lobo, su depredador natural.
  • «La caza respeta a los demás usuarios del monte»: FALSO. Las actividades cinegéticas limitan los derechos de la mayoría de los ciudadanos cuando cierran los montes, caminos públicos e incluso espacios protegidos. Y no olvidemos que cada año mueren en España más de 25 personas por el empleo de armas de fuego de la caza.
  • «La caza mantiene a la población rural y es motor para su desarrollo»: FALSO. Quizás hubo un tiempo en que fue así, pero esto ya ha cambiado en buena parte de la España Rural. El Turismo Rural y el Ecoturismo son ya mucho más rentables que la caza en términos económicos, y cada vez son más los municipios que ven favorecido su desarrollo gracias a la conservación de su biodiversidad. Es más, la caza limita el desarrollo de muchas zonas económicamente deprimidas, al no permitir el desarrollo de otras actividades más respetuosas como el Ecoturismo.

Para terminar, recordemos algunas de las palabras de nuestro maestro Félix Rodríguez de la Fuente, refiriéndose a la caza en España:

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