12 de diciembre de 2025
Incendios agosto 2025

El negacionismo climático mata y destruye.

Tras la devastación que hemos sufrido este verano por los incendios forestales (el peor verano del siglo, según los datos de hectáreas quemadas), toca hacer unas reflexiones y aclarar varias cosas, porque se están diciendo absolutas barbaridades, tanto en diferentes medios de comunicación como en las redes sociales.
Los incendios no se deben a la maleza ni a la falta de «limpieza» en los montes. Lo único que hay que «limpiar» en los bosques es la basura de los humanos: Plásticos, latas, botellas, lavadoras, escombros… nada más. A ver si nos enteramos de una vez que un bosque no es un jardín, lo mismo que un río no es un canal, o que un lago no es una piscina. Los incendios de este verano se deben a rayos de tormentas secas (los que menos) y a quienes prenden el monte, que en la mayoría de los casos suelen ser ganaderos con interés en generar pastos para la temporada siguiente. Pero esta oleada de incendios en pleno mes de agosto no ha sido por ellos, de hecho, a muchos les ha pillado con sus ganados en lo alto de las vegas y pastizales. La intencionalidad de esta oleada de incendios se debe a acciones criminales de una mafia rural que aprovecha las olas de calor extremas para generar la mayor devastación posible. De hecho, han ardido las zonas protegidas donde habita el lobo (Sierra de La Culebra, Sanabria, Zamora, León…) y el oso pardo (Alto Sil, Laciana, Somiedo, Riaño, Tierra de La Reina, Valdeón…), todas ellas zonas donde existe un claro conflicto entre la gestión de los espacios naturales y un determinado sector de la población rural que se considera «marginado» por esta gestión.
Entre bulos y conspiranoicos, ahora toca acusar al colectivo ecologista. Es totalmente falso que «ecologistas de despacho» estén detrás de supuestas leyes que impiden «limpiar» o «desbrozar» los montes. No existen «lobbies de ambientalistas» ni nada que se parezca. No hay «planes ocultos» para acabar con los rebaños de cabras y ovejas, ni agendas 2030 que impidan a la población rural usar el monte como siempre lo han hecho. Además, ¿de dónde sacan que no se les permite «limpiar» o desbrozar? Existen limitaciones, claro que sí, y en determinadas épocas del año se permite realizar todo este tipo de acciones, previo permiso administrativo como es lógico, porque no olvidemos que «el monte» es patrimonio de todos, no sólo de los que viven en el mundo rural, que no siempre saben gestionar adecuadamente su entorno (según el SEPRONA, la inmensa mayoría de los incendios de los que se conoce su origen, son provocados con intencionalidad o por negligencias de personas que viven en el mundo rural). Pastos, matorrales y bosques forman parte de nuestra biodiversidad, que es nuestro patrimonio más preciado y del que dependen nuestras vidas. Y sí, deben estar sujetos a un control y vigilancia, les guste o no a esos «marginados» del mundo rural que no leen más que las mentiras y los discursos negacionistas que les llegan por la redes sociales. Por cierto, la actual Ley de Montes fue aprobada por el último gobierno de Aznar en el 2003, y la de Castilla y León la redactó también el Partido Popular, el mismo que ahora acusa a los ecologistas por sus «nuevas modas», el mismo que dice que «mantener el operativo de incendios todo el año es absurdo y un despilfarro» (palabras del «ilustre» consejero de Medio Ambiente Suárez-Quiñones). Gracias a personajes políticos como este, sus votantes y seguidores se preguntan ahora dónde están los ecologistas. Pues están donde siempre hemos estado: Luchando por la conservación, alertando de las amenazas, peleando con las administraciones, llamando a la reflexión y al estudio de los datos históricos, defendiendo con uñas y dientes nuestro patrimonio natural, educando a las próximas generaciones para que no cometan nuestros errores, etc. Y ahora, aguantando toda esta «basura negacionista» que se nos viene encima.
Que este año ha habido más «maleza» que nunca es un hecho. Pero esa «maleza» no es más que matorral que surge del proceso natural de la sucesión ecológica de los ecosistemas terrestres, que conduce a la regeneración de los bosques. Ya basta de decir que esa «vegetación no deseada» es la causa de los incendios. Ahora quieren «limpiar» los montes de maleza. Antes lo hacía el pastoreo, pero es que ya no hay ganadería de caprino ni de ovino… ¿Quién lo va a hacer ahora? ¿Y quién va a pagarlo? Porque desbrozar una sola hectárea de terreno tiene unos costes considerables, hay que contratar y movilizar a mucho personal a los pueblos, y claro, hay pagar más impuestos, facilitar viviendas asequibles en los pueblos… Que hay que gastar más en prevención y extinción de incendios parece ahora más evidente, pero que lo tengan en cuenta los votantes que apoltronan en sus puestos a dirigentes negacionistas que prefieren destinar más recursos a la caza o a la tauromaquia. La Ley de Montes de 2003 obliga a contar con planes de prevención de incendios forestales en municipios y comunidades autónomas ¿Dónde están esos planes? Opacidad y desidia institucional, como siempre.
Las condiciones con las que se van a encontrar nuestros montes ahora y en el futuro van a hacer que los incendios sean cada vez más explosivos y destructivos. Si no, que les pregunten a los que estos días han tenido al fuego delante de sus casas, o a los brigadistas que han tenido que jugarse la vida en una lucha titánica e imposible contra el fuego. Esto es el cambio climático señores, que ya lo tenemos aquí pese a que llevamos décadas advirtiéndolo.
Mientras los dirigentes de algunos partidos políticos (PP y Vox básicamente) dicen abiertamente que el cambio climático es una patraña y aplican en los territorios donde gobiernan políticas que van claramente en la dirección contraria a la del sentido común, la probabilidad de que estos incendios de 6ª generación se vuelvan a repetir en España es enorme. Discutir con negacionistas o fanáticos de las redes sociales a los que no les importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de su fanatismo, parece ser una pérdida de tiempo. El método científico que se aplica para la Biología, la Ecología, la Geología, la Meteorología o la Climatología, es el mismo que se aplica para la Medicina, a la que todo el mundo acude cuando tiene un problema de salud sin cuestionar el criterio del médico. Es irrelevante que los negacionistas se lo crean o no, sólo van a entender en base a su nivel de percepción, de modo que si dicen que 2 + 2 es 5, casi es mejor no discutir y darles la razón. El problema surge cuando son los dirigentes políticos los que tienen que tomar decisiones conforme a este fanatismo y esta ceguera, y muchas de estas decisiones matan. Lo vimos en la DANA de Valencia, y volvemos a verlo ahora con el infierno de los incendios. El verdadero «terrorismo incendiario» es gobernar negando el cambio climático, recortar en prevención y en educación, disfrutar de unas «sobrevaloradas» vacaciones mientras el fuego va haciendo su trabajo, y luego echar las culpas al colectivo ecologista.
Incendios agosto 2025
Así ha quedado el puerto de Pandetrave, a las puertas del Parque Nacional de los Picos de Europa.

Miguel Ángel López Varona

Biólogo, Educador Ambiental y Guía de Montaña.

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Un comentario en «El negacionismo climático mata y destruye.»

  1. Quemar el monte es muy fácil. Por eso pienso que donde se debería invertir más es en los medios tecnológicos para su DETECCIÓN PRECOZ y su pronta extinción: Como ejemplo, la detección por infrarrojos desde satélite del foco incipiente, y dispositivos aéreos preparados para el vuelo nocturno.
    Gracias por el artículo

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