11 de marzo de 2026
Incendios forestales en España 2025

Causas y azares (y consecuencias)

Tomo prestado el título de una canción de Silvio Rodríguez, que dio nombre al álbum, para comentar el desastre medioambiental catastrófico y recurrente que estamos sufriendo en la geografía española: Los incendios forestales. La canción dice en su estribillo «las causas lo fueron cercando, cotidianas e invisibles, y el azar se iba enredando poderoso e invencible». Cuando escribo estas líneas han ardido en España más de 69.000 hectáreas en lo que llevamos de año, superando la media de los últimos 18 años a estas alturas de verano. Como todos los años se empiezan a buscar culpables, señalando una vez más a la propia victima: El monte. Si esto fuera así la solución sería sencilla: Eliminamos el monte, por suicida, y muerto el perro, se acabó la rabia.  Aunque parezca un chiste esto ya lo propuso seriamente George W. Bush  durante los incendios de California de 2007.
Incendios forestales en España 2025
En España no se ha llegado aún a proponer la erradicación de los bosques, pero sí su mutilación. Como bien apuntan las organizaciones ARBA, Asociación ecologista del Jarama-El Soto, GRAMA, Jarama Vivo y Liberum Natura, las soluciones basadas en el desbroce, la ganadería extensiva y la «limpieza» de los bosques parece que gozan del consenso de todos los colectivos afectados en los incendios. Sin embargo, esta terapia de choque desvirtúa el concepto de bosque, reduce la biodiversidad y con ello minimiza los servicios ecosistémicos que un bosque nos dona. Produce el mismo efecto que el incendio sin la pátina negruzca.
Asimismo no soluciona las causas del incendio, sino que modifica las circunstancias. Los incendios no se producen porque haya más estrato arbustivo y herbáceo en el monte. los incendios se producen porque alguien (95% de los casos) o algo (5%) los prende. De los causados por el ser humano, más del 50% son intencionados, el resto negligencias (barbacoas, trabajos agrícolas, líneas de alta tensión…). Dentro de los posibles motivos que llevan a un delincuente a acercar una cerilla al monte (muy poco investigados, por cierto) están la especulación inmobiliaria, el aumento (o creación) de pastos para el ganado, venganzas personales… Estas son las causas, cotidianas e invisibles de los incendios forestales. Y hablar de solucionar el problema de los incendios con la ganadería es poner al zorro a cuidar gallinas.
Los azares son las olas de calor, las tormentas secas, las lluvias de la primavera… todo lo que tiene que ver con el cambio climático, poderoso e invencible, pero no tan «azar».
Las soluciones, urgentes, pasan por actuar contra las causas, porque las consecuencias son devastadoras, y no estoy hablando de la pérdida de un bien ambiental, del beneficio cesante de los negocios alrededor de un parque natural, de la muerte de especies animales y vegetales. Esos son modificaciones que sufre el entorno natural, que en 100 años o en 2000 se recuperará, ninguna prisa, o los perjuicios de los habitantes rurales, que son muy pocos (aunque su voto valga mucho más que el voto urbano). La consecuencia de un incendio forestal es la destrucción, fuego a fuego, hectárea a hectárea, de un sistema que regula los ciclos del oxigeno, del carbón, del nitrógeno, del agua… imprescindibles para la vida y el orden en la biosfera. Gaia, Pachamama, se vale de esos bosques que arden para estabilizar todas las interacciones que hacen posible la vida. Y nosotros las quemamos. No está en peligro el planeta, es el ser humano el que peligra, por su inmensa insensatez.

Juan Ignacio Lázaro

Capataz Forestal y Educador Ambiental.

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